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Motivación Emprendedora: Parábola Zen

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Estamos en agosto y con esto el ambiente se torna soleado, cielos azules y un ánimo de vacaciones recorre por las calles al igual que el viento, con un tráfico bastante más liviano, los niños y jóvenes en vacaciones y que durará al menos por este mes. 

 

Y sí muchos quisiéramos regresar al tiempo en el que nuestra mayor preocupación era planificar la aventura del siguiente día, o quizás una travesura que ahora que la recordamos aún nos saca una sonrisa. Y es que si regresamos varios años en el tiempo por estos mismos meses, nuestra vida era tan distinta…

 

¿Cuánto más irá cambiando nuestra vida? ¿Cuánto se transformará la realidad? ¿Cómo construir el futuro? , hoy quiero traerles una parábola Zen, perfecta para cuestionarnos la forma en que vemos nuestro verano personal.

 

"Dos monjes zen, Tanzan y Ekido, regresaban al monasterio después de un largo viaje. El día antes había llovido, por lo que el camino estaba lleno de lodo. Cuando pasaron cerca de un pequeño pueblo, encontraron a una joven que vestía un espléndido kimono dorado.

  

Para proseguir su camino, la joven debía atravesar un enorme charco de agua. Ante aquel obstáculo se quedó paralizada pensando que, si mojaba su kimono lo arruinaría y su madre la reprendería duramente.

Sin dudar un segundo, Tanzan se acercó a la joven y le brindó su ayuda: la cargó sobre su espalda hasta el otro lado del charco. Luego ambos monjes prosiguieron su camino.

  

Cuando llegaron al monasterio, Ekido, quien se había mostrado incómodo durante el resto del viaje, le reprochó en tono áspero a su compañero:

 

- ¿Por qué has tomado a esa joven en brazos? ¡Sabes que nuestros votos nos lo prohíben!

 

Tanzan no se turbó, miró a su compañero de viaje y le respondió con una sonrisa:

 

- Yo cargué aquella joven hace algunas horas, pero tú aún la llevas sobre tu espalda".

 

 

Tres consejos que sirven bastante para poder lograr un verano permanente en nuestras vidas y que no dependa de estacionales. Ya que el tener luz en nuestros corazones depende de nuestra paz mental y como al cerrar los ojos encontramos paz.

  

1 Los problemas llegan y se van … nunca se quedan.

 

El problema natural de los seres humanos es que evitamos las dificultades cuando estas aparecen, generalmente porque nos asustan, nos paralizan y cuando por fin desaparecen, seguimos pensando en ellas una y otra vez. De esta manera un pequeño problema adquiere inmensas proporciones y mantenemos nuestra mente ocupada con pensamientos negativos que solo nos dañan.

 

Aprender a estar plenamente presentes y adoptar una actitud más pragmática nos evitará grandes sufrimientos, frustraciones y malestar. Eso significa que deberíamos intentar solucionar los problemas cuando aparecen y dejarlos en el pasado cuando finalmente ya no forman parte de nuestra vida. Debemos recordar que todo lo que alimentamos en nuestra mente, para nosotros es real. Sin embargo, las preocupaciones no eliminan el dolor de mañana, tan solo nos arrebatan la fuerza de hoy.

  

2 Siembra y Cosecha

 

La mayoría de las personas con las que nos relacionamos, incluyendo nosotros mismos, no reaccionan ante los hechos sino ante sus propias expectativas y estereotipos. Al igual que el monje Ekido, esas personas sacan conclusiones basándose en una perspectiva sesgada y luego se basan en ellas para criticar a los demás.

Cuando una persona asume y crea su propia realidad, muy probablemente actuará de manera irracional pensando que nuestros actos serán igual a los suyos, como ejemplo si una persona actúa con maldad, asumirá que nosotros también actuaremos con maldad porque pone en marcha un mecanismo de defensa llamado proyección a través del cual proyecta las características propias que no quiere reconocer en las demás personas.

 

Por eso se dice que cada quien da lo que tiene dentro de sí.

 

3 Lo que crees no te hace mejor persona, como actúas sí

 

El monje Tanzan nos ofrece una gran enseñanza que el mundo pasa por alto: no son nuestras creencias lo que nos convierte en buenas o malas personas, son nuestras acciones. Esto significa que no somos mejores porque el simple hecho de la religión que profesamos, son nuestras acciones las que cuentan y las que dejan una huella en el mundo.

 

Entonces si queremos cambiar nuestro mundo, construir nuestra realidad, sentirnos bien, estar bien y vivir un verano eterno te invito a que mires un poco menos la pantalla de tu computador, celular o tablet y mira cada vez más a la persona que tienes en frente en un espejo o la mirada de tus hijos, sobrinos, nietos, etc. 

 

 

Ing. Diego Padilla Terán 

 

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