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Challenging Orthodoxies

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En décadas anteriores era muy común escuchar a los jóvenes decir “quiero trabajar en una gran empresa y recibir un gran sueldo”, pasando momentos de sus vidas preparándose para conseguir ese empleo “soñado” y finalmente cuando lo logran, termina convirtiéndose en una rutina asfixiante, matando nuestra creatividad, convirtiéndonos en algo que no es precisamente lo que aspiramos ser. Hoy en día el paradigma de un “trabajo estable” está siendo opacado por nuevas tendencias y filosofías sobre el emprendimiento.

Considerado anteriormente como un momento de iluminación, haciendo una comparación con la bombilla o cuentos de científicos que “inventaron” o “descubrieron” algo. Incluso se llegó a considerar que el emprendimiento era cuestión de solo unos pocos que tenían un coeficiente más alto que los demás, por lo que eran capaces de generar esa idea revolucionaria. Estos mitos o paradigmas han ido cambiando, se han transformado en lo que realmente siempre ha significado emprender.

Según la Real Academia Española emprender significa: Acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro. (RAE, 2016).

Tal y como lo menciona su significado emprender es comenzar algo que encierra un sin número de dificultades y obstáculos que la persona que se atreva a realizar esta actividad, tendrá que poner a prueba toda su capacidad física y mental para poder alcanzar el objetivo final. Este concepto en estos últimos años parece ser que ha tomado fuerza en las nuevas generaciones, que observan su entorno, cuestionándose a sí mismos ¿Por qué trabajar para otro, si lo puedo hacer yo mismo?; ¿Por qué soportar abusos laborales? ¿Por qué acabarme físicamente en un lugar que no soy valorado como me merezco? Estos cuestionamientos y muchos más, surgen en los profesionales actuales al darse cuenta que su trabajo y su esfuerzo no son valorados, que sienten que sus conocimientos son desperdiciados en ambientes empresariales tóxicos, donde su única consigna es generar mayores ingresos económicos.

Sin lugar a dudas este conjunto de factores sumado a los entornos económicos y políticos de cada región, han permitido que se incruste más y más en la mente de los profesionales, la necesidad de emprender, sabiendo que son capaces de generar una empresa tan grande como la que alguna vez soñaron, ser solo una pequeña parte de ella y ahora serían los actores principales de crear, desarrollar y alimentar una empresa distinta en gestiones, valores, en el mercado, generando verdaderas soluciones con valor a sus clientes y por supuesto erradicando aquello que se cuestionaron, los ambientes empresariales tóxicos.

No obstante, el camino del emprendedor no es fácil, tendrá que atravesar obstáculos económicos, sociales; estos muy fuertes que pueden tumbar cualquier idea de negocio o emprendimiento; es ahí donde los emprendedores deben ser impulsados por un “tanque” de motivación y rebeldía de lograr lo propuesto, creciendo humana y profesionalmente, teniendo como norte desafiar los sistemas impuestos por una sociedad, miedosa, sumisa que prefieren no salir de su zona de confort, obteniendo un trabajo “estable”, que incluso al mejor empleado no tarda en recibir su carta de agradecimiento convirtiéndonos en piezas totalmente reemplazables, quitándonos el verdadero valor que poseemos cada persona como únicos e irrepetibles.

Así es, suena difícil lograr realizar un negocio prospero que sea sostenible, perdurando décadas y décadas, pero el verdadero emprendedor no debe pensar en la parte económica, en fortunas o lujos, luego eso llegará por añadidura, un verdadero emprendedor debe pensar realizar un negocio por el simple hecho de no seguir un paradigma obsoleto, no convertirse en una pieza reemplazable o sustituible ya que al ser eso, no hay trabajo estable que perdure pues siempre habrá alguien que realice lo mismo.

Este artículo no habla sobre estrategias, no habla sobre innovación, productos o servicios, como lograr el éxito o evitar el fracaso, no habla sobre cómo generar fortunas a través de un emprendimiento, el propósito de este artículo es que cada persona que lo lea pueda tomar conciencia que el emprendimiento o emprender un negocio, proyecto etc., es cuestión solo de rebeldía, que nos liberará de una rutina asfixiante permitiéndonos crecer profesionalmente, nos permitirá ver nuestro entorno de forma distinta, llenándonos de valor, coraje y ganas de siempre destacar siendo diferentes.

Rompamos esos paradigmas, rompamos modelos antiguos y obsoletos pues somos seres que evolucionamos y nos adaptamos a nuestro entorno y solo aquellos capaces de lograrlo serán quienes prevalecerán.

Ser emprendedor es ser diferente.

 

Juan Fariño Cortez

Ing. en Desarrollo de Negocios Bilingüe

 Creador CISU

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